
Los viajes solidarios enganchan. Basta hacer uno para tener ganas de repetir. Y es que aportan unos valores de los que a menudo carecen las propuestas tradicionales. Sobre todo, permiten acercarse a una cultura desde dentro, conocer a su gente, sus costumbres, sus modos de vida… A esto se une el respeto al entorno que garantizan. Por todo ello, los viajes solidarios se convierten en una experiencia única.
Qué es un viaje solidario
Los viajes solidarios son una experiencia única que pueden cambiar la vida. Pero antes de realizarlos, hay que tener en cuenta las características que los definen. Es importante embarcarse siendo consciente de qué es y qué no es un viaje solidario:
- Ha de realizarse con otra mirada. Son una experiencia que cambia la visión sobre muchas cuestiones, como los modos de vida de otras culturas y lugares. Son un aprendizaje vital.
- Se enmarca dentro de lo que se denomina turismo responsable, ya que respeta el entorno que se visita -o al menos provoca un impacto mínimo (no hay que olvidar que a menudo se viaja en avión y esto genera ciertos niveles de contaminación)-, así como la cultura y las normas sociales del país al que se viaja.
- Apoya proyectos locales, impulsados en su mayoría por una Organización No Gubernamental (ONG) , que destinan parte de los beneficios al desarrollo de los proyectos que se visitan durante la estancia. En este sentido, recordar que un viaje solidario no ha de entenderse como caridad, sino como «apoyo mutuo, compromiso y horizontalidad».
- Mantiene un enfoque de derechos humanos que quienes viajan han de respetar siempre. Se logra así la sensibilización de quienes se embarcan en esta aventura y se busca el apoyo a las causas que se presentan durante los viajes (respeto a poblaciones locales, a costumbres ancestrales, a modos de vida y sistemas económicos que buscan la equidad).
Dónde contratar un viaje solidario
Si se quiere realizar un viaje solidario, hay que consultar con ONGD o agencias de viaje especializadas, mirándolo todo bien siempre. En el caso de las ONG, es frecuente que trabajen con agencias de viajes, pero siempre son agencias que conocen bien los proyectos de las entidades y cumplen unos criterios de solidaridad y responsabilidad.
Otros detalles de un viaje solidario
Los viajes solidarios son similares al resto, aunque sí difieren de estos en cuanto a su gestión, finalidad y precio. En este último caso, el coste de un viaje solidario oscila entre 400 y 1.000 euros, a los que se suma el importe del billete. En total, el precio varía en función del destino, los días y las actividades incluidas. Como en los viajes convencionales, esta cantidad sirve para hacer frente al coste del alojamiento, el seguro del viaje y las gestiones administrativas que requiere el desplazamiento. En ocasiones, se pide además una cantidad, alrededor de 100 o 300 euros, que se destina directamente al proyecto que se visita.
Aunque la mayoría de los viajes se organizan en verano, por ser la época del año en la que más personas disfrutan de las vacaciones y de tiempo libre, se puede valorar la opción de viajar en otras fechas con el fin de abaratar costes. En este caso, no suelen ser viajes en grupo, sino individuales, pero que se ajustan a la disponibilidad de las personas que los contratan.
Por último, uno de los principales atractivos de estos viajes son los destinos. Los proyectos que se visitan se localizan en países de Asia, África y América Latina que se conocen de un modo diferente, cercano, integrador, siempre desde el respeto y con ganas de descubrir todo lo que no se cuenta en un folleto turístico.
Fuente:http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/proyectos_y_campanas/2015/07/14/222198.php